Tantas veces te vi y tú ni siquiera me miraste.
Nunca me supo mal, esos ojos hundidos en un alma tan triste no podían ver.
Me gustó arrancarte palabras aunque vacías.
Me gustó sacarte de tu silencio.
Me encantó palpar tu timidez en el aire que flotaba entre nosotras.
Despacio tuve más de ti.
Miradas que buscaban encontrarse y huían avergonzadas al hacerlo.
Confesiones que delataban tus secretos pensamientos.
Pasos en falso que nos llevaban a tocarnos, a penas nada.
Me pediste un abrazo que tardó en llegar.
Y cuando vino todos los animales callaron.
Calló el viento, callaron las aguas.
Todo. Todo en este mundo fuimos solas tú y yo.
Tu pecho en el mío, mi espalda en tus manos, tu respiración contenida y nuestras piernas perdidas.
Explotaron los suspiros emocionados e intensos, ahogados.
Nunca tuve tanto.
Tanto de nadie.
De nadie así.
domingo, 30 de mayo de 2010
jueves, 27 de mayo de 2010
De alguien así
Niña buena, eres una hiedra.
Me trepas cada vez que te veo. Hasta el cuello.
Me trepas cada vez que te huelo, cada vez que tus manos se acercan a mí, sigilosas, silenciosas, afiladas. Me atraviesas con tus roces distraídos.
Me trepas hasta el alma con tus ojos vírgenes de cosas malas, echas raíces y absorves mi equilibrio, mi credo, mis prejuicios, mis negativas.
Me mareas, me inutilizas, me volatilizas y me hinchas de toda tú por dentro.
Y ya no hay nada más. Ni síes ni noes. Sólo entrega.
Sólo lo que tú quieras hacer conmigo.
Trépame sin piedad, que ya todo me da igual.
Me trepas cada vez que te veo. Hasta el cuello.
Me trepas cada vez que te huelo, cada vez que tus manos se acercan a mí, sigilosas, silenciosas, afiladas. Me atraviesas con tus roces distraídos.
Me trepas hasta el alma con tus ojos vírgenes de cosas malas, echas raíces y absorves mi equilibrio, mi credo, mis prejuicios, mis negativas.
Me mareas, me inutilizas, me volatilizas y me hinchas de toda tú por dentro.
Y ya no hay nada más. Ni síes ni noes. Sólo entrega.
Sólo lo que tú quieras hacer conmigo.
Trépame sin piedad, que ya todo me da igual.
viernes, 14 de mayo de 2010
Fantasmas que se comen
En el fondo sabía que esto llegaría,
que yo no estaría
a la altura.
Era de esperar.
Volver a las andadas.
El engaño es pensar, llegar a creer, que los defectos peores se van a ir con el tiempo.
Si el tiempo nunca se lleva nada
más que nuestra juventud.
¿Y si forma parte de mí y nunca lo he querido ver?
Pensando tanto tiempo que me persigue
y lo llevo atado a los tobillos.
Por supuesto. Por eso siempre pierdo.
Ceguera interesada, selectiva e ignorada.
que yo no estaría
a la altura.
Era de esperar.
Volver a las andadas.
El engaño es pensar, llegar a creer, que los defectos peores se van a ir con el tiempo.
Si el tiempo nunca se lleva nada
más que nuestra juventud.
¿Y si forma parte de mí y nunca lo he querido ver?
Pensando tanto tiempo que me persigue
y lo llevo atado a los tobillos.
Por supuesto. Por eso siempre pierdo.
Ceguera interesada, selectiva e ignorada.
miércoles, 12 de mayo de 2010
Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos
Pablo Neruda
Se marcharon muy despacio, sin hacer apenas ruido, o sin que yo apenas supiera ya escuchar.
Cuando me di cuenta de su ausencia no me pareció mal, no me sentí traicionada, ni traidora.
Nunca se han ido, pensé. Es una transformación, un suspiro. Ya volverán.
Y vuelven, están volviendo.
Empiezan a perseguirme ya en sueños, me asaltan en mitad de mis lecturas, me invaden el pensamiento cuando veo cosas que nunca pensé ver. Puede que no sea tan fuerte, y puede que no se trate de ser fuerte.
Se están amontonando a las puertas de tus ojos, siempre dispuestos a escuchar lo que de mí están viendo, desorganizadas, perdidas y asustadas, porque saben que se me olvidó ordenarlas y hacerlas bellas, y sacarlas y desprenderme lo justo de ellas. Siempre lo justo.
Paciencia. Dame tiempo de volver a aprendrer, o de resurgir, o de renacer otra vez. Y al final siempre soy la misma historia, no sé qué sigues viendo aquí. La misma loca encubierta que tenía muy pocos años y te hizo mucho daño cuando te besó por primera vez.
En ti acaban todas, niña dulce... Aunque haya mil cuerpos y mil almas más que tú, antes que tú y después de ti. Aunque no hablen de ti, ni sean tuyas, ni las entiendas, ni te importen quizás; en ti acaban todas.
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