jueves 2 de febrero de 2012

Buena suerte

Para que nunca se nos olvide, por si acaso.

Que yo quiero muchos días como este que hoy me has regalado.

Reírnos tanto y tanto.
Desayunar un potaje de lentejas y quedarme dormidita en tu espalda.
Que me toques la panza y te guste cómo levanto los brazos.
Darme golpes y romper las cosas y que te encante mi torpeza.
Y pasar las horas paseando por las estancias de esta casa que nos cuida, planeando nuevos viajes, investigando nuevos retos, retozando entre las mantas del sofá y cocinándote.

Que yo quiero protegerte. Hasta de mi misma, de mis torpes fantasías. Que nada ni nadie pueda dejar un surco en tu dulce piel.
Para ti son todas mis cosas buenas.

Como hoy.

viernes 27 de enero de 2012

La lección aprendida

Muy pocos minutos para hacer muy muchas cosas.
Y de repente toda esta tensión aquí dentro...

No sabría cómo explicarlo de nuevo. Porque ya no tengo ganas y porque por el camino perdí la rabia y la indignación que podrían darme la fuerza justa para poner cada palabra, cada gesto, cada golpe en su perfecto lugar.

No. Ya no quiero explicarlo más.

Y que ya no eres el dolor... Pero eres la lástima.
Esa clase de lástima que está como dormida, que pasa inadvertida. Esa que surge, de repente, con una canción que nos regalamos, con una sensación que sólo sentí a tu lado, con el olor que de tus movimientos se deprendía.
Esa lástima controlada y ya sometida, que no tiene fuerza para arrancarme las ganas de lucharte.

Me rendí a regañadientes. Obligada, abofeteada.
Me rendí como una niña se rinde ante un padre grande, autoritario, terrorífico.

Eres la lástima que me queda. Y la lección aprendida.
La responsabilidad es soportable. La culpa no.
Que tengas suerte... Y fuerza.

jueves 5 de enero de 2012

Tu no saps

Avui ja no tinc mal de panxa.
Avui em fa mal el cor.

Vaig adormir-me amb la febrada.
Vaig somiar que m'estimaves.
Vaig sentir que m'abraçaves. Em miraves, reies, em feies un petó.

M'he llevat a poc a poc, perquè m'han mancat les forces que calien, en ser conscient que tot era una mentida.

miércoles 4 de enero de 2012

RAE

Ningunear

1. tr. No hacer caso de alguien, no tomarlo en consideración.
2. tr. Menospreciar a alguien.



Kinesiología, quién lo iba adecir.

jueves 22 de diciembre de 2011

Avui

Sospechábamos estar condenadas a no entendernos y descubrimos estar condenadas a perseguirnos. Y después de tantas y tantas vueltas concluyo que todo es cierto. Que siempre nos hemos sentido, y siempre a destiempo.

Y cuando no me quieras correré desesperada tras de ti.
Y tú, niña buena de ojos tristes, no podrás jamás dejar de perseguir el calor de mis huellas cuando mis pasos se alejen de tu vera.
Es nuestro viaje infinito.

No existen esquinas tras las que esconderse en este círculo que siempre habitamos.
Juguemos a querernos, porque cuando lo hicimos se nos dio muy bien, porque dolerte no me sirve.

Cambiar las reglas, volver a la casilla de salida, respetar los límites de nuestras propias posibilidades.

Coger las llaves que abren las puertas que sólo tú y yo sabemos.
Coger tu mano.
Coger el timón de este amor a la deriva, maltratado y sumamente subestimado.
Curar las heridas que de tan inconscientes nos llenaron las entrañas.

Curarte. Y borrar el destiempo.

Es nuestro viaje infinito.

jueves 1 de diciembre de 2011

Días contados

Tengo hartura de esta persecución de artífice incansable.
Es desmesurada y gratuita.


Palabras rescatadas que pensaba caducadas. Qué triste inocencia me acompaña siempre...

Eres como una pesadilla que me persigue de puntillas, en el sueño y en la vigilia. Y en el maldito silencio que tú impusiste y que me permite respirar.
Marioneta de tus caprichos no fui nunca, pero sí víctima de tus enfermizas mentiras, de tus enfermizos ataques de deseos de cosas que nunca amaste. De tí, enfermiza.

Te quieres ir. Vete.
Pero vete y déjame vivir.

Porque tu repentino interés por la vida mía que tú decidiste ignorar, me produjo náuseas una tarde entera, una noche entera, una semana que no termina.
Porque no tendré la suerte de odiarte jamás.
Porque no dejan de dolerme las entrañas cada vez que pienso en los nervios que te embargaban. Algún día, por favor, di una verdad.
Porque soy una insensata de los pies a la cabeza. La rabia es toda mía por haber tenido ilusión por compartir contigo, que sólo pisoteas y machacas las tonterías que yo podría darte. Rabia por ilusa, por imbécil.

"Hartura", dije hace ya más tiempo del que quiero creer. Qué engañada.


...¿Cuántas veces más tendré que tropezar con tus desprecios para que empiecen a darme igual?...

miércoles 21 de septiembre de 2011

Avanzadilla

Mareada; De las vertiginosas vueltas que da la vida.

Y que si no te tuviera, me caería tan abajo... Tanto...
Porque tú me tienes tan recogidita entre tus brazos... Tanto...

Estas alas en mi corazón descerebrado, que son reclamo y condena de tu amor incondicional, no dejan descansar a mi susto de perderte algún día, el menos pensado.
Pero ahí están. Como mis piernas nerviosas, como mis ojos pequeños, como mis manos torpes y mis ataques de risa. Como todas esas cosas que tanto te gustan.

Y tanta culpa arrastrada, pesada, saturada, me hace volver la vista siempre atrás. Ya veo que empiezo a caminar viejos senderos y por más consciente que soy del error, por más que siento correr el aire que deja tras de sí el guantazo que me espera, allí voy.
Idiota recurrente. Cabezota.

Incapaz de convencerme de que quienes merecieron tales esfuerzos se quedaron aquí pagando el precio de la pérdida. Que aguantaron chaparrones de dolor porque vieron más allá y valió la pena esperar. Mis niños dulces.

Quise tanto y tan fuerte rozar otra vez tu piel, besar tus labios de vestiduras inocentes, perseguir tu olor en todas las esquinas. Pude llegar a amar tanto ese temblor de florecilla pequeña y débil que sentía recorrer tu cuerpo cada vez que nos acercábamos, que me parece que no sé dejar de excusarte. Aunque sepa que no tienes excusas.

Son estas malditas alas en mi corazón descerebrado.
Pero ahí están, como todas esas cosas que tanto te gustan.